Soplar los panaderos hasta el ùltimo y que vuelen por el aire.
Ir en el primer vagón del subte para ver los túneles y sentir el viento.
Caminar bajo la lluvia y que alguien te "preste" un pedacito de su paraguas.
Suspirar sobre la llama encendida de un palo santo.
El viejo de mitad de cuadra, que abre su balcón y pone Sinatra a todo volumen.
La gente que te mira a los ojos y te dice Gracias!
Fumar y salir a caminar por algún barrio que no conozco.
Plantar semillas y ver como crecen, mientras me lleno las manos de barro.
Los niños y sus preguntas adultas: "¿Seño porque nos late el corazón?
Los Abrazos y las Flores.
El piropo bien intensionado de todos los obreros de cualquier cuidad, esos que te levantan un poco el ánimo cuando una lo necesita.
El instante antes de que caiga un trueno (esa disonancia entre luz y sonido)
Los pogos en los recitales (y mi adaptación corporal, en puntas de pie)
Toda carcajada espontánea, juego improvisado y resonancia colectiva.
Los cambios de escenarios para descubrir nuevas cosas.
La Luna y el Mar.
El faro que te ilumina para que veas tu propia oscuridad.

Los pies hundidos en la arena tibia cuando está cayendo el sol.
ResponderEliminarEl encuentro de miradas que tensa las cuerdas del estómago y te deja lista y afinada para cantar amor.