La contemplación. El silencio impuesto por el cuerpo.
Las arenas en movimiento.
El eco de miles de tambores resuenan en mi cuerpo.
Las dunas que no tienen tiempo, el viento del mar.
La quietud del lugar y las olas construyen la atemporalidad.
La simpleza de las cotidianidades.
Todo el tiempo música viajando desde algún rincón.
El respeto por las libertades, el posicionamiento de género y la caminata acompañada.
Cuanta distancia a la pasada realidad.
El respiro de aires nuevos, míos y ajenos.
La eterna caída de las estructuras.
Y la perdida del ideal.. ..Dejar doler… dejar pasar—
Esta pena se va con viento de mar
Ojala vuelvas a cantar.
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